De Barcelona a Bangkok, pasando por Heathrow, con British Airways

by · March 21, 2016

  1. De Barcelona a Bangkok, pasando por Heathrow, con British Airways
  2. De Bangkok a Phuket con Thai Airway
  3. De Phuket a Kuala Lumpur con Malaysia Airlines

Hace unos meses llegaba a su fin a una espera de algún tiempo y, finalmente, ponía rumbo hacia el este. El destino de este viaje estaba a unos 10.000 kilómetros de distancia en el oriente que nos queda tan lejos. En esta ocasión los países a visitar eran Tailandia y Malasia e iba a permanecer por allí durante tres semanas. Este no era un viaje de descanso, una ruta de norte a sur de Tailandia me esperaba (aunque los planes cambiaron un poco una vez allí) junto a unos días en la capital malaya.

Supongamos que es martes, es 8 de septiembre y que son las 4:00 de la mañana y no puedo dormir más. No hay mejor cosa que hacer que levantarse, ducharse, tomar un ligero desayuno y coger un tren hacia el Aeropuerto de Barcelona. Sí, un poco pronto teniendo en cuenta que el vuelo, el BA473, tenía su salida prevista para las 10:15 de la mañana. Pero no hay mal que por bien no venga y me despierto del todo al llegar a la estación y ver que la cosa va en serio, empieza la aventura. Transbordo en Sants y nos plantamos en El Prat en una hora y poco. A esa hora, sobre las 8 de la mañana, el aeropuerto ya está bastante despierto y la cola del check-in del vuelo se veía larga desde la distancia. Procedimientos varios como precintar las mochilas, etiquetarlas, algunas llamadas de última hora y ya estábamos frente al mostrador de British Airways esperando nuestro turno entre un numeroso grupo de japoneses. Check in sin complicaciones, todo en hora, asientos asignados vía la app de British Airways el día anterior y mochilas facturadas aunque nos dieron la oportunidad de llevarlas a bordo. Pensamos que era más cómodo facturarlas y recogerlas en Bangkok que pasearlas a nuestras espaldas por la T1 del Prat y las T3 y T5 de Heathrow.

A partir de ahí el tiempo corre cada vez más rápido y llegamos a la puerta de embarque 5 minutos antes de la hora de cierre. Como es habitual, hay una cola organizada y el embarque aún no ha empezado, por lo que nos sentamos esperando que llamen a los socios frecuentes de clases superiores y entre toda la clase turista. Nos revisan pasaportes y hacen diferentes preguntas sobre el destino final y clases de viaje y procedemos a embarcar por finger al A320 que nos llevaría hasta LHR. En esta ocasión le tocaba hacer el vuelo al G-EUUH, con 13 años desde su primer vuelo y 168 asientos. Nuestros asientos E y F en la fila 19 nos dejan un tanto perplejos porque justo delante de mí (en el 18F) encontré una calva un tanto conocida que resultaba ser la del cabeza de lista de la coalición Junts pel Sí en las famosas elecciones del 27S Raül Romeva y que iba a Londres a grabar la famosa entrevista que le hicieron en la BBC.

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Vista trasera de la cabeza de R. Romeva – CR

El vuelo fue muy normal. Despegamos sin sobresaltos por la pista 07R de BCN y viramos hacia el norte a la altura de Badalona. En clase Traveller el servicio a bordo ofrecía elegir entre un bocadillo de atún o jamón de York o una ensalada muy fresca acompañada de bebida al gusto, suficiente para cubrir las dos horas que separan las dos ciudades.

Llegamos a Londres desde el sur entrando en cielo británico por Portsmouth, volando sobre la City en lo que debería haber sido un paseo aéreo sobre el centro de la ciudad en la típica aproximación a la pista 27L pero que no lo fue debido a las nubes y la lluvia.

Eran sobre las 11:40 de la mañana y debíamos esperar hasta el próximo vuelo, el BA9 que nos llevaría a Bangkok y que tenía hora de salida a las 15:05. Así que al viajar en clase World Traveller y no tener acceso a ningún lounge dimos una vuelta por la T5 después de haber hecho el viaje desde la T3 en bus por dentro del perímetro del aeropuerto. British Airways está cambiando progresivamente las terminales de salida y llegada de algunos vuelos de la T5 a la T3, que ha sido reformada recientemente, y los de Barcelona fueron de los primeros en ser traspasados. Una vez conocidas todas las tiendas de la terminal decidimos comer algo en uno de los restaurantes que hay a la izquierda del Galleries Lounge de la T5 y que siempre dispone de una buena carta.

El 9V-SKJ, con la librea “SG50”, en conmemoración de los 50 años del Estado de Singapore rodando por LHR – CR

Sabiendo que el BA9 tenía asignada una puerta en el edificio C de la T5 decidimos ir hacia allá con tiempo suficiente para recorrer el trayecto en tren que une los edificios A, B y C. Es un tren rápido y que en escasos 10 minutos te deja en las puertas C y que, aunque a esa hora no está muy concurrido, en horas punta va bastante lleno debido a la cantidad de vuelos que operan desde los edificios B y C. Una vez en la T5C nos llamó la atención que no había viajeros por allí y la proporción de trabajadores era muy alta hasta que nos percatamos que después de que saliese nuestro vuelo no había ninguna salida programada hasta dos horas después.

El BA9 contaba con un retraso de 15 minutos, cosa que ya suponíamos que pasaría porque haciendo un seguimiento de los datos del vuelo en días anteriores siempre llevaba el mismo retraso. Una vez localizada la puerta de embarque esperamos a que se iniciase el servicio y veíamos como la gente hacía cola incluso teniendo los asientos asignados (que esto ocurra en compañías que no asignan asientos, vale, pero es algo que supera mi entendimiento cuando se trata de aerolíneas tradicionales). Unos minutos después comenzó el proceso de embarque y esperamos a que se vaciase la cola para pasar el trámite y llegar al avión. Una vez llegamos a la agente que coordinaba el embarque nos llevamos una decepción ya que nuestras tarjetas de embarque, expedidas en BCN la misma mañana, no funcionaban. Fueron unos segundos de no saber qué hacer hasta que el sistema le indicó que el “problema” recaía en que se nos había asignado un upgrade de World Traveller a World Traveller Plus (la Premium Economy de British Airways). Vaya sorpresa! Supongo que haber sido los primeros en hacer el check in online y que el avión fuera hasta los topes tuvo algo que ver ya que nuestro nivel de Frequent Flyer era, en ambos casos, Blue (el más básico en BA). No sabíamos muy bien con qué privilegios contaba WT+ porque nunca habíamos hecho uso de ese producto, pero sonaba bien. Embarcamos sin más problemas y en vez de sentarnos en la fila 34 lo hicimos en la 14. Habíamos reservado asientos en ventanilla y en la reasignación nos tocaron dos asientos centrales pero no íbamos a quejarnos por la mejora.

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El G-YMMD preparado para su salida – CR

Una vez a bordo del B772 (con registro G-YMMD) que cubre el servicio LHR-BKK la tripulación nos dio la bienvenida con una copa de vino blanco espumoso y una toallita caliente y repartieron el menú que habría para la cena, así como los escuetos amenity kits que reparten en WT+ que constan de calcetines, antifaz, pasta y cepillo de dientes y un bolígrafo. Este B772 no era de los que tenían el interior actualizado y, por lo tanto, tenía los antiguos asientos en todas las clases.  El asiento tenía una anchura considerable, se notaba la diferencia con los de World Traveller, pero donde más difería de la otra clase era en la reclinación, que era bastante más notable.

Como fuimos de los últimos en embarcar se tardó muy poco hasta que se hizo el cierre de puertas y el comandante tomó el PA para darnos información sobre el vuelo. A partir de ese momento comenzó el pushback y el rodaje y en unos minutos estábamos en la cabecera de la pista 27L para despegar. Una vez en vuelo, los trolleys con la cena no tardaron en aparecer con la intención de dejar el máximo tiempo posible para que los viajeros duerman a bordo antes de llegar por la mañana a BKK, teniendo en cuenta de que se trata de un vuelo de once horas y media aproximadamente. En mi caso, escogí la opción del filete de ternera con ensalada y aunque no estaba tremendamente sabroso tenía mejor pinta que la opción de pescado. Cabe decir que los menús ofrecidos en WT+ son los mismos que se ofrecen en la clase Club World (equivalente a Business) pero servidos en una única bandeja y sin cubertería de acero ni vajilla de cerámica.

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IFE en modo Dynamic Map – CR

Una vez acabado el servicio de cena, unas dos horas después del despegue, se apagaron las luces de cabina para motivar el descanso y fue cuando puse a prueba el sistema de entretenimiento a bordo. Pocas películas, pocos canales de música, pocos programas de televisión. Lo más entretenido que encontré fue el canal para niños y las noticias de la BBC. Hice uso del libro que llevaba a mano para hacer pasar las horas debido a que se me hacía difícil dormir a lo que venían a ser las 7 de la tarde hora española, aún sabiendo que al día siguiente esto me pasaría factura. Al final caí rendido viendo en el mapa como pasábamos países y conseguí dormir durante unas tres o cuatro horas. Un aspecto a destacar es que a la clase World Traveller Plus se le asignan los lavabos de la clase World Traveller. Teniendo en cuenta que WT+ está situada a la altura de las alas del avión y los lavabos de WT están al final de todo, teniendo que pasar una cortina para llegar hasta ellos, la mayoría de pasajeros utilizamos los lavabos de Club World ya que estaban a apenas dos filas más adelante de la cabina de WT+ y contaban con algunas amenities como crema hidratante para manos.

Dos horas antes de llegar a BKK la tripulación ofreció el desayuno, bastante copioso, con dos opciones, a elegir entre desayuno continental o un desayuno un tanto más ligero a base de yogur y muesli. A partir de ahí se empezó a preparar la cabina para la llegada a la capital tailandesa y se repartieron las landing cards del país asiático.

A partir de ahí cruzamos Myanmar y Tailandia hasta el golfo en el que se encuentra Bangkok y tras 11 horas y algunos minutos más aterrizamos en el húmedo y caluroso aeropuerto Suvarnabhumi de Bangkok. Una vez en tierra lo primero que uno se encuentra al entrar en la terminal son paredes llenas de orquídeas naturales, bochorno y el olor característico del país. Tras un paseo por la terminal de llegadas y una vez recogidas las mochilas llegamos al control de pasaportes, en el que en apenas tres minutos habíamos pasado el trámite.

Discusión1 Comment

  1. Super interesante.

    Muchas gracias por el artículo

    Felicidades por el Blog.

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