De Phuket a Kuala Lumpur con Malaysia Airlines

by · September 14, 2016

  1. De Barcelona a Bangkok, pasando por Heathrow, con British Airways
  2. De Bangkok Suvarnabhumi a Phuket con Thai Airways
  3. De Phuket a Kuala Lumpur con Malaysia Airlines

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Después de haber pasado unos increíbles días en la isla de Phuket decidimos acabar el viaje en el país que hace frontera con Tailandia por el sur: Malasia. La verdad es que nos llamaba mucho la atención poder bañarnos en alguna de sus playas o visitar alguno de sus parques naturales pero no teníamos tiempo para ello y nos tuvimos que conformar con compartir algunos días con los habitantes de su capital, Kuala Lumpur.

Los billetes de este vuelo hacía tiempo que los teníamos comprados ya que sabíamos que iríamos hasta allí pero no sabíamos qué haríamos una vez en el país. El precio de cada ticket  con Malaysia Airlines fue de 2.675THB (que en el momento de la compra equivalían a 60€) y tenías la opción de optar a la subasta que realiza la compañía con los asientos de Business Class que quedan vacíos justo antes de que se inicie el Check-in, método que va a usar de aquí a muy poco tiempo Singapore Airlines para llenar esos espacios vacíos en las cabinas Premium.

Nos encontrábamos en Phuket Town, ya que es una de las partes de la isla mejor conectadas con el aeropuerto, y tan sólo tuvimos que acercarnos a la estación de autobuses para tomar el que lleva directo hasta la terminal de salidas.

Interior de la terminal de HKT

Interior de la terminal de HKT

Creo que es conveniente anotar que en la llegada a Phuket hay la posibilidad de coger los autobuses públicos, que son de color naranja y la mayoría de los viajeros desconocen puesto que su parada está muy escondida. Con esta opción de transporte ahorras bastantes bahts si se compara con tomar los autobuses privados.

El aeropuerto de Phuket cuenta, como casi todos los tailandeses, de control de seguridad para pasar al interior de la terminal. Hay que tener en cuenta que en el momento que visitamos el país todo el sistema de seguridad estaba reforzado porque apenas se había cumplido un mes desde el atentado de Erawan Shrine.

Una vez dentro de la terminal nos dirijimos a los mostradores de Malaysia Airlines para comprobar la disponibilidad de subir el equipaje con nosotros a bordo y una vez confirmado que el vuelo iba prácticamente lleno y no nos podían confirmar la posibilidad volvimos a hacer cola en el mostrador después de precintar las mochilas. No sabemos por qué circunstancias el agente del check-in optó por hacernos pasar los primeros una vez volvimos al mostrador. Amabilidad asiática, se supone. Este hecho, por el contrario, no nos hizo ganar mucho tiempo ya que el vuelo procedente de Kuala Lumpur había salido con una hora de retraso y, por lo tanto, nuestro vuelo en el mismo aparato se vio afectado.

Zona de embarque en HKT

Zona de embarque en HKT

Pasamos el control de seguridad, bastante exhaustivo, después de subir a la planta superior por unas escaleras que bien podrían ser las de cualquier bar de carretera. Nos llamó mucho la atención lo simple de las instalaciones del segundo aeropuerto de Tailandia en número de pasajeros. Pero esa misma simplicidad daba un toque nostálgico de los primeros momentos turísticos que se apoderaron de la zona hace ya algunos años. Una vez en la planta superior de la terminal nos percatamos del retraso que tendría nuestro vuelo, el MH787, mediante una aplicación móvil de seguimiento de vuelos, ya que en las pantallas del aeropuerto tardó un poco más en reflejarse. En esa misma planta hay algunas tiendas y bares donde se puede tomar algo mientras se espera para embarcar.

Finalmente, el avión que nos llevaría hasta la capital de Malasia, un 737-800 con registro 9M-MXP, en vez de despegar a las 10:25 de la mañana lo hizo a las 11:15 mediante la pista 27, o lo que equivale a un fabuloso despegue hacia el mar. Vale la pena mencionar que pese a ser un restraso menor a una hora Malaysia Airlines ofreció bebidas de cortesía a los pasajeros.

Embarcando en el 9M-MXP

Embarcando en el 9M-MXP

 

El embarque fue fluido y mediante jardineras, así que en menos de 20 minutos habíamos hecho el embarque y el taxi entre el parking y la cabecera de la pista. Al tratarse de un vuelo con una duración aproximada de hora y cuarto el servicio de comidas se inició rápidamente después de apagarse la luz de cinturones.

Malaysia Airlines ofrece un menú de dos platos y postre y bebidas en clase business, mientras que en clase turista sirve un snack en forma de bocadillo o ensalada. Tras haber pasado ya unas semanas en el sudeste asiático y haber catado bastantes platos de frutas frescas decidí seleccionar anticipadamente en el momento de hacer la

reserva que se me sirviese la opción vegetariana, que consistía en una selección de frutas. Eso hizo que se cumpliera la expectativa y al haber pedido un menú diferente al resto fuera el primero en ser servido. Supongo que también influyó que me encontrase sentado en la primera fila de turista.

 

Plato de fruta

Plato de fruta y agua

Los 737-800 de Malaysia Airlines están configurados de manera que la clase business dispone de 16 asientos en 4 filas y dispuestos en 2-2, mientras que la clase turista ocupa las 24 filas restantes en configuración 3-3 y cuenta en total con 144 asientos. Al haber ido sentado en el asiento 5F, en la primera fila de económica, puedo decir que realmente vale la pena sentarse ahí ya que dispones de bastante más espacio para las piernas.  Además, estos 737 cuentan con el nuevo Sky Interior de Boeing y, por lo tanto, agudiza la sensación de amplitud dentro de la cabina.

La verdad es que ver las islas de Malasia desde el aire impresiona mucho y puede ser una buena manera de imaginarse lo que se puede hacer allí abajo. De igual manera es espectacular divisar las plantaciones de palmeras que rodean Kuala Lumpur y todo el aeropuerto, cerca de Sepang. Como bien sabrán los aficionados al motociclismo que lean esto, en las inmediaciones del aeropuerto se encuentra el circuito donde se celebra el Gran Premio de Malasia de MotoGP.

Después de recorrer el sur de Tailandia y el norte de la Malasia peninsular hicimos una aproximación a Kuala Lumpur muy suave, igual que el aterrizaje.

Una vez en tierras malayas el compañero de asiento, un alemán con el mismo nombre que uno de los protagonistas de las historias de Roald Dahl y que se dedicaba al submarinismo, se fue a visitar al piloto, ya que este había sido alumno suyo.

Desembarcamos por la puerta 1L y a partir de ahí pudimos admirar la belleza del aeropuerto de la capital de Malasia.

Aeropuerto de KUL

Aeropuerto de KUL

 

Guardado en: aviación comercial

Discusión2 Comments

  1. María García says:

    ¡Muy buen artículo! Me ha hecho recordar mis viajes por el sudeste asiático.

    Saludos.

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