Apr 30
El portaaviones de hielo
En 1942, en plena segunda guerra mundial, uno de los mayores problemas de los aliados era el gran número de bajas de barcos mercantes producidas por los U-Boot alemanes, los aviones de vigilancia marítima no tenían autonomía suficiente para proteger los convoyes de barcos, y el portaaviones comenzaba a ganar protagonismo en las marinas de guerra de los países beligerantes (por lo que tampoco había muchos navíos de este tipo).
Es lógico que en épocas de guerra, aparezcan armas bastante fuera de lo común, cómo murciélagos-bomba o misiles pilotados por palomas, muchas de estas sólo se quedaron en el tablero de diseño, pero una idea que avanzó fue la de construir un portaaviones de hielo.
La idea partió de la resistencia a impactos de los icebergs, y su dificultad para hundirse, de esta manera los daños por explosiones, se podían reparar echando sobre ellos agua para que se congelase, pero aún existía un problema, el hielo se agrietaba con facilidad a lo largo del tiempo.
Un científico británico llamado Geoffery Pyke, encontró la solución al problema al añadir polvo de serrar al hielo, este invento fue llamado “Pykrete” y era increíblemente resistente a los impactos.
El pykrete consistia en un bloque de hielo con serrín, en el vídeo se puede ver la diferencia entre el hielo y el pykrete cuándo ambos bloques son alcanzados por una bala.
Resuelto el problema del material de construcción, ahora tocaba ponerse manos a la obra, tal barco hubiese tenido unas medidas colosales, sin ir más lejos los mayores portaaviones en la actualidad son los de la clase C.W.Nimitz (y la clase Gerald R. Ford que los sustituirán pronto con 333 y 338 metros de eslora respectivamente), el Habbakuk tendría 1200 metros de eslora, lo que le permitiría cargar con un pequeño escuadrón de bombarderos, además de contar con un considerable número de torretas de autodefensa.
el USS Gerald Ford (renderizado) – wikipedia
Finalmente para resolver el problema de la propulsión, el Habbakuk estaba dotado de 26 motores eléctricos situados a lo largo del casco, para minimizar los daños causados por el calor, el barco estaba dotado con un sistema de refrigeración.

comparación del Habbakuk (en el centro) con un portaaviones nimitz y lo que parece un acorazado de la clase yamato
Para ver si el proyecto sería factible, se construyó un prototipo en un lago de Canadá, de 1100 toneladas de peso, e impulsado por un motor que mantenía el sistema de refrigeración en funcionamiento. No obstante en 1944 los aliados aseguraron las fuentes de acero, el prototipo del Habbakuk fue hundido y olvidado, hoy en día existe una placa conmemorativa a orillas del lago Patricia (Canadá). En este link hay información sobre los restos que quedan en dicho lago.
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