La Crew Rest Area

by · June 20, 2012

En general todo avión comercial (ya sea de corto o de largo alcance) dispone de una cabina algo pequeña y angosta lo que dificulta el confort de los oficiales durante el vuelo, vale que para aviones de corto alcance que hacen vuelos cortos pueda bastar con reclinar un poco los asientos y “estirar las piernas” durante las escalas en los aeropuertos, cosa que no sucede en los aviones de largo alcance.

Imaginemos por ejemplo un vuelo largo tipo Moscú (DME) – Tokio (NRT) en el que se utilizan aviones tipo 777, 767,  330, … (dependiendo de la aerolínea) que tarda unas once horas en realizarlo. Supone un gran cansancio para el piloto el hecho de tirarse 11 horas encerrado en la cabina a pesar de tener un buen servicio por parte de las TCP’s.

Debido a esto, los aviones de largo alcance tienen lo que se conoce cómo Crew Rest Area, que es una zona dónde la tripulación puede descansar, después de efectuar turnos de mando por un tiempo comprendido entre las 6 y 8 horas, en función de la duración total del vuelo.

Área de descanso de un boeing 777 en claro estilo dreamliner. Foto: Juan Carlos Guerra

El acceso a dicho compartimento, varía en función de la marca del avión, pues en los Airbus se sitúa debajo del compartimento de pasaje (al lado de la bodega de carga), mientras que en los Boeing se encuentra encima del compartimento de pasajeros. Una vez se ha abierto la trampilla de acceso, se accede a un auténtico “lounge” de clase business reservado para la tripulación, dónde por turnos descansan durante un lapso de 1 a 3 horas según la duración del vuelo.

Otra curiosidad sobre las salas de descanso, es que mientras que en Boeing la Crew Rest Area se encuentra integrada en el fuselaje del avión, en los Airbus hay que “bajar” a la bodega de carga, pues el fabricante europeo opta por utilizar áreas de descanso construidas dentro de contenedores normalizados para avión.

 

 Mientras los Boeing la llevan integrada en el fuselaje, en los Airbus es un módulo situado en la bodega de carga. Foto: Sven Van Der Mespel